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Seguras, pero fuera de los bancos

01.09.2014 - Forbes

Seguras, pero Fuera de los Bancos

La compañía invertirá $ 50 millones en una red de 10 bóvedas privadas con cajas de seguridad. La primera, en un año, facturará $ 3 millones.

Hace dos años, diez socios, empresarios provenientes de rubros y profesiones diferentes, notaron un interés desmedido e insatisfecho en el sector financiero: escasez de cofres de seguridad disponibles. A diferencia de otros países, en lo que este tipo de servicios suele ser ofrecido por empresas no bancarias, en la Argentina son principalmente estas entidades, reguladas por el Banco Central, las que alquilan estas soluciones, aunque no les signifique un negocio jugoso.

Alan Packer, licenciado en Administración de Empresas y con vasta experiencia en consultoría financiera; y Juan Piantoni, abogado de profesión y ex empleado del Citi, son la cara visible de Hausler. Ellos y otros ocho socios reunieron los fondos para planificar una inversión de $ 50 millones que anunciaron para los próximos 36 meses. Según fuentes del sector, el grupo inversor mayoritario está liderado por la familia Kompel – propietaria de las salas de teatro Paseo La Plaza y la cadena de lavaderos de autos Pronto Wash, entre otros negocios-. Los Kompel controlarían un 48% de la sociedad.

Packer, presidente de Hausler, explica que el alquiler de cajas de seguridad es un negocio desatendido por los bancos argentinos porque tienen otros nichos más rentables que atender. “No es su core business”, explica. El empresario comenta que en mercados maduros, como el de Estados Unidos, un 50% de las cajas de seguridad está fuera del sistema bancario. También es común este tipo de servicios privados en Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia y Venezuela. Salvo Hausler, no existe empresa en el país que ofrezca este tipo de servicio de forma exclusiva.

Antes de comenzar, los socios investigaron el mercado global y encontraron datos históricos. Descubrieron que el sistema, tal como se lo conoce hoy y fuera del sistema bancario, nació en 1850 en Manchester, Inglaterra.

“Las propuestas en el exterior son similares a las de Hausler. En este momento se está construyendo una bóveda en el aeropuerto internacional de Luxemburgo, por ejemplo, para que los ciudadanos de la Unión Europea no tengan que viajar con objetos de valor”, agrega Piantoni, gerente general de Hausler.

Los empresarios, que también tienen inversiones en otros rubros, no se conocían hasta que un amigo en común los presentó. Packer es, además, accionista de Pronto Wash; y Piantoni, cofundador de View Global Investments Group, una compañía dedicada a brindar servicios financieros e inmobiliarios.

Según estadísticas privadas, en nuestro país hay unas 700.000 cajas de seguridad, entre bancarias y privadas, y están todas ocupadas en este momento. El mercado internacional calcula que en España hay menos de un tercio.

La primera sucursal de Hausler, en el Microcentro porteño, demandó $ 8 millones. Ocupa tres pisos en la planta baja y dos subsuelos de un edificio sobre la calle Paraguay. La sede es una suerte de Fort Knox (uno de los depósitos más importantes de oro del mundo, en Estados Unidos) porteño. La bóveda, con capacidad para albergar hasta 3.200 cajas (según su configuración), está sellada con paredes de hormigón armado de 30 centímetros y vigilada con personal de seguridad “24×365”. Solo en este local planean facturar en el primer año unos $ 3 millones.

“La compañía AP, que se especializa en el desarrollo de protocolos bancarios, cerró una alianza con nosotros para el desarrollo de la seguridad”, explica Packer. Para acceder a las cajas, el sistema exige huella dactilar, detección facial, clave numérica para atravesar siete puertas. “Cada movimiento dentro de la sucursal queda filmado y registrado”, explica Piantoni.

El diferencial de Hausler ofrece a sus clientes, que están interiorizándose con la empresa por recomendaciones boca en boca, radica en el horario extendido (de lunes a sábados), en contratos de alquiler flexibles (desde un mes hasta un año) y en servicios preferenciales como salas de espera privadas, y espacios para transacciones y/o firma de contratos y escrituras.

Los precios de alquiler de cajas de seguridad en el mercado argentino oscilan según el tamaño y la región del país en que se las ofrece. Van de $ 350 a $ 1.500 por mes.

Hausler está en línea con los precios del mercado. Los cofres chicos de uso personal cuestan $ 394 y, los de uso comercial $ 492. Los medianos $ 496 y $ 649, respectivamente. Los grandes $ 929 y los extra-grandes se alquilan desde $ 1.364. Todos los valores son mensuales en contratos anuales. Los cofres, sin importar su configuración, están asegurados por US$ 50.000; pero existe la opción de elevar la prima a US$ 100.000 a cambio de US$ 100 adicionales por año.

El servicio puede abonarse con débito en tarjeta de crédito o pagos trimestrales por adelantado en el caso de contratos anuales. Si se elige hacer el pago total del contrato de una vez con tarjeta se puede conseguir un 5% de descuento; y hasta un 10% menos si se hace en efectivo.

Otro de los beneficios con que se encontrarán los clientes que opten por guardar dinero y objetos de valor en las cajas de Hausler es la confidencialidad de su identidad. Para extremar la discreción, los interesados podrán mantener su cuenta bajo sobrenombres, sin números de DNI ni datos identificatorios. La idea es que la gente esté menos expuesta a que los empleados del lugar conozcan sus movimientos.

Hausler ofrecerá servicios a extranjeros que quieran, incluso, alquilar cofres por períodos de hasta un mes. La única exigencia es que tengan un domicilio en la Argentina.

Para evitar que en esa bóveda se guarden objetos robados, no legales como armas (aunque estén declaradas) o dinero falsificado, los socios exigirán a sus clientes la declaración jurada de autenticidad y legalidad de los objetos que se coloquen en las cajas. “La casa se reserva el derecho de admisión y permanencia. Si vemos cosas extrañas, las vamos a investigar”, dice Packer.

El plan de expansión de Hausler incluye, en la primera etapa, sucursales en Pilar, Palermo y dentro de Nordelta, en Tigre. Después llegarán al interior: Mendoza, Neuquén, Córdoba y Santa Fe. Es tan ambicioso como sus dueños.

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