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Negocio delicado

11.10.2014 - Revista Noticias

HAUSLER

Negocio delicado

La primera compañía argentina de cajas de seguridad independiente de los bancos.

“El negocio de las cajas de seguridad siempre estuvo diferenciado del de los bancos”, asegura Juan Piantoni, gerente general de Hausler. “Las primeras fueron las de la compañía Saint James, de Manchester, que abrió en 1850. Hoy en los Estados Unidos el 50% de las cajas están desligadas de las instituciones bancarias. Y esa es una tendencia mundial, que viene avanzando en China y Australia, y en los últimos ocho años llegó a Uruguay, Paraguay y Chile”.

¿Por qué elegirlas? Alan Packer, presidente de Hausler, afirma que el diferencial está en el servicio: “Trabajé durante décadas en bancos, y vi que, para ellos, las cajas de seguridad son un mal necesario. Les requieren espacio, les traen riesgo y no es parte de su core business. Por lo tanto, no dan un buen servicio: los clientes tienen que atenerse al estricto horario bancario, cruzarse con otros sin tener la privacidad necesaria, y rezar para que no les hagan un boquete. Había una demanda insatisfecha y venimos a cubrirla; como nos concentramos en un monoproducto, ofrecemos la máxima calidad”.

Hormigón. La empresa fue creada por seis socios argentinos con vasta experiencia en bancos. Invirtieron 50 millones de pesos. Eligieron como aliados estratégicos a Allianz seguros, AP Security para las auditorías y Prosegur. En agosto, abrieron la primera sucursal en pleno microcentro. Visitarla es un viaje a las películas de espías: una sucesión de puertas blindadas, vidrios antiFAL, complejos sistemas de registro y reconocimiento facial, sensores antisísmicos, circuito cerrado de tevé y personal de seguridad las 24 horas los 365 días al año.

Es lo que prometen. La empresa funciona en tres subsuelos sucesivos; la bóveda está en el segundo, y así logra estar aislada en todas las direcciones, para anular las posibilidades de algún boquete. Las paredes, el piso y el techo son de hormigón de 30 centímetros de espesor. La puerta blindada, con apertura de cuádruple combinación, pesa más de cuatro toneladas, de modo que se instaló primero, y el resto del lugar se construyó a su alrededor. Estas medidas de seguridad exceden las que exige el Banco Central.

Allí se ofrecen cajas de seguridad: chicas, medianas, grandes y extra-grandes, de hasta 30x30x60cm, una novedad en el país. El acceso es privado, anónimo y encriptado: ni siquiera los empleados de la empresa conocen los datos de los clientes. Cuentan también con salas de espera para asegurar la privacidad y salas de reunión para transacciones. El horario es mucho más amplio que en los bancos: lunes a viernes de 9.30 a 18.30 y sábados de 10 a 14. “Otra ventaja es que ofrecemos contratos flexibles, a partir de un mes”, explica Piantoni.

En los primeros 30 días ganaron 130 clientes, a razón de unas seis aperturas diarias: “Un 70% son particulares y un 30%, empresas”, detallan. Proyectan facturar $ 1,5 millones por mes por sucursal de aquí a dos años.

Están construyendo una sucursal en Pilar, que abrirá en diciembre, y proyectan otras en Nordelta y Paseo Alcorta para junio. El plan de expansión incluye una decena de ciudades del interior en diez meses. “Tenemos muchos pedidos de franquicias, pero preferimos pensar en incorporar socios”, asegura Packer. “La seguridad es un negocio demasiado delicado como para franquiciarlo”.

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