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Más cajas de seguridad privadas; menos en bancos

25.07.2014 - BAE

Sótano en un edificio del microcentro porteño. Un molinete y varias puertas con sistema de exclusas franquean la entrada a la compañía. Habrá que apoyar varias veces los dedos en controles biométricos y traspasar un detector de metales para avanzar. Una vez adentro, todo es hormigón, espeso y pesado, amortiguando los sonidos.

La empresa Hausler acaba de lanzarse a la conquista de un público un poco desatendido por los bancos: los clientes de cajas de seguridad. La firma anunció que invertirá 50 millones de pesos, para abrir en un plazo de tres años, un total de diez sucursales distribuidas en Capital Federal y Gran Buenos Aires. El plan incluye, en una primera etapa, espacios en Pilar, Palermo y en Nordelta en Tigre.

La primera sucursal fue ya inaugurada en la calle Paraguay y desde la empresa aseguran que es uno de los sitios más seguros de la ciudad. Ya hay 964 cajas instaladas ahí y la capacidad es de 3200. “Es un nicho marginado por los bancos que tienen su foco en otros negocios más rentables y ofrecen las cajas de seguridad como un complemento”, indicó Alan Packer, presidente de la firma, y destacó que la falta de disponibilidad de las cajas y un servicio no tan completo por parte de las entidades son los dos pilares del público potencial que detectaron para lanzarse al mercado.

Sus clientes son aquellos que buscan una segunda caja por fuera del circuito bancario. Hay inmobiliarias y escribanías que están interesadas.

A las listas de espera que existen hace años en las bancos de clientes que aguardan turno para tener una caja, se suman las recientes disposiciones del Banco Central que, por las mayores exigencias, obligan a algunas sucursales chicas a cerrar sus cajas de seguridad y mudarlas ante la imposibilidad de realizar las modificaciones edilicias requeridas.

Hauser se presenta como la única empresa 100% dedicada a este negocio. El socio mayoritario de esta firma es el grupo titular del Complejo La Plaza, dueños además de la desarrolladora inmobiliaria Northbaires.

Modelo
Según explican, si bien hay mutuales en el interior que han adaptado alguna propiedad para uso interno o de determinados afiliados y probablemente haya empresas de primera línea que han hecho sus bóvedas o centro de finanzas para guardar valores, no existe otra marca que ofrezca este tipo de servicio abierto al público general.

Sus ventajas diferenciales respecto a los bancos son el nivel de seguridad con que cuentan (grosor superior de las paredes y presencia física de un guardia las 24 horas), la confidencialidad (se puede operar con un sobrenombre y hay salas de espera individuales) y la conveniencia, ya que abre en horarios que duplican el de las entidades, incluídos los sábados.“Es una tendencia internacional. En Estados Unidos el 50% de las cajas de seguridad están fuera del circuito bancario. Es algo en lo que Argentina estaba atrasada”, sostuvo Juan Piantoni, gerente general de la empresa.

El costo de tener los bienes a resguardo
A diferencia de lo que sucede en los bancos donde la contratación es anual, en este tipo de propuestas se puede contratar por un período mínimo de un mes.

Según indicaron los ejecutivos, los costos están ajustados con los de los bancos de primera línea. Una caja chica tiene una tarifa de $394 por mes, una mediana $496 y la grande $926. Incluyen un seguro por un monto de u$s50.000 que puede ser elevado a u$s100.000 con un pago adicional de u$s100 anuales.

A modo de ejemplo comparativo, en un banco extranjero, el valor trimestral es de $816 para la caja chica y $2541 para la grande. En estos casos, es necesario contar además con una caja de ahorro, que tiene un costo de entre $50 y $70 por mes.

Ver la nota en la web de BAE

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