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La nueva generación en cajas de seguridad

11.11.2017 - Bank magazine

Hausler, la primera empresa especializada en el servicio

LA NUEVA GENERACIÓN

EN CAJAS DE SEGURIDAD

Siguiendo una tendencia internacional, comenzó a operar Hausler, una compañía dedicada exclusivamente al servicio de cajas de seguridad. Busca diferenciarse con altísimos estándares de tecnología y horario ampliado.

Arrancó en el microcentro y su segunda sucursal estará en Pilar. Ya tiene planes de expansión en todo el país.

El romance de los argentinos con las cajas de seguridad viene de larga data y fue creciendo con los años, a partir del aumento de la inestabilidad económica y financiera. Como resultado, los bancos no dan abasto con su oferta y es moneda corriente que las sucursales se queden sin espacio ante la demanda de los clientes. Esta demanda insatisfecha decantó en una nueva propuesta que, como sucede con las buenas ideas, cuesta entender que no haya aparecido antes: cajas de seguridad ofrecidas por una empresa que no tiene relación alguna con el sector financiero.

Así apareció Hausler en el mercado, una compañía que se dedica exclusivamente a la comercialización de cajas de seguridad. Su primera sucursal comenzó a funcionar en el microcentro en agosto (en la calle Paraguay 635), pero además tiene un ambicioso plan de expansión en carpeta. La segunda sucursal estará en Pilar, ya hay negociaciones con varios shoppings para instalar el producto y pronto comenzará la etapa de desarrollo en el interior del país.

Al frente del proyecto se encuentra Juan Piantoni, un hombre de larga trayectoria en el sector financiero. Luego de su paso por el Citi y por DTradeclub, una compañía dedicada a enseñarle al público a invertir en el mercado bursátil, en el 2013 decidió abocarse de lleno al nuevo proyecto. “La idea me la trajo Adrián Agra, hoy socio y gerente comercial de la empresa. A partir de ahí comenzamos a delinear el plan de negocios, encontramos otros socios y se terminó uniendo con nosotros Heterodoxia SA.”

Más que una planta para albergar cajas de seguridad, Hausler montó una verdadera fortaleza. En cinco meses construyó en las oficinas que ocupaba la ya desaparecida casa de cambio Alhec Group una estructura de altísimos estándares de seguridad y última tecnología. “Cumplimos en exceso con todas las disposiciones que exige el Central, por ejemplo en lo relacionado con el grosor de las paredes que recubren las cajas”, señala Piantoni.

Pero, además, el acceso a las mismas requiere atravesar varias puertas blindadas de gran espesor, además de pasar detectores de huellas dactilares y cámaras de reconocimiento facial. El ingreso final requiere de dos huellas, con lo cual nadie puede entrar solo a las cajas (ni empleados autorizados ni el cliente por su cuenta).

“Contratamos a empresas de mucha trayectoria en todo lo que es seguridad, tanto tecnológica como bancaria, y armamos algo pensando en cada uno de los detalles, de servicio, de la calidad de servicio. Desde la privacidad y la confidencialidad del cliente, y obviamente la seguridad, que es el punto principal. Es lo que vienen a buscar nuestros clientes”, señala Piantoni.

Uno de los diferenciales de Hausler en relación con la tradicional atención bancaria se ve en el horario de atención. Los clientes ya no deben depender del horario de apertura de sucursales, por lo que se ofrece un plazo mucho más prolongado. De lunes a viernes, atienden de 9.30 a 18.30. También abren el sábado, de 10 a 14, lo que ya de por sí representa un importante diferencial con lo que hay actualmente en plaza, donde resulta imposible acceder después de las 15.

El espacio también fue especialmente acondicionado para que los usuarios tengan comodidad para realizar transacciones, más allá de los valores que se guardan en las cajas. “Tenemos tres salas que el cliente puede utilizar sin ningún inconveniente para tener un lugar confiable y seguro. Además, salas de espera individuales, con el objetivo de no cruzarse con otros usuarios y resguardar más la seguridad”.

Las cajas también cuentan con un seguro ofrecido por Marsh y Allianz de hasta US$ 50.000, aunque con la posibilidad de hacer un “upgrade” por sumas de hasta US$ 100.000.

Piantoni se ocupa de remarcar las garantías en materia de seguridad que ofrece la estructura montada: “Acá es imposible que entre alguien que no está registrado. Tenemos siete puertas de acceso, molinetes de alta seguridad, puertas blindadas y rejas, siempre el ingreso es a través de huella dactilar y reconocimiento facial, y la última reja, donde se ingresa a la bóveda es necesario el reconocimiento de dos huellas, lo que hace que ninguna persona entre en forma individual, de forma única a la bóveda”.

¿Cuántas cajas están en condiciones de abrir en la sucursal que ya funciona en el microcentro? – pre preguntó Bank Magazine a Piantoni.

-El potencial en la sucursal de la bóveda es de hasta 3.000 cajas aproximadamente, dependiendo de la configuración de los módulos en cuanto a su tamaño. Tenemos cuatro tamaños distintos: chica, mediana, grande y extra-grande. En Pilar va a ser un poquito más grande, va a llegar a cerca de las 4.000 cajas. La respuesta de la gente es muy positiva. La realidad es que el 90% de la gente que viene a conocer el servicio termina contratando.

¿Se sienten competidores de los bancos?

-Al contrario, lo vemos como una alternativa. Nosotros nos dedicamos a esto, mientras que en el caso de los bancos está claro que no es su negocio principal. Incluso, algunas sucursales que están sin lugar ya nos están derivando clientes. Además, ofrecemos espacios de mucha privacidad y confort para realizar escrituras y otro tipo de transacciones, que no siempre están disponibles en una sucursal bancaria. Y en cuanto a los costos, estamos dentro del promedio de lo que cobran los tres principales bancos privados.

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