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De cofres a criptomonedas, cinco métodos efectivos para proteger los dólares que están en el “colchón”

08.03.2021 - Clarín

Muchos por temor se llevaron sus ahorros de los bancos, pero dejarlos en el hogar es riesgoso. Las opciones de resguardo y sus costos.

Décadas de crisis económicas recurrentes con devaluaciones, cepos cambiarios, corralitos y pesificaciones dejaron su marca. Para ahorrar, se sabe, los argentinos quieren dólares. Y por temor, evitan tenerlos depositados en cuentas bancarias o corren a retirarlos apenas el clima se enrarece, como ocurrió tras las PASO de 2019.

¿Pero a dónde se guarda todo ese dinero? Tal es la desconfianza que, pese a ser la inseguridad el segundo tema que más preocupa (después de la inflación) según los sondeos, muchos prefieren esconder en su hogar los ahorros de toda la vida. "Bajo el colchón", como se dice. Aun a riesgo de perderlo todo si entran ladrones.

Otros ahorristas, más precavidos, llevan los fondos al exterior. O los dejan en el país, pero pagan por tenerlos protegidos con diversas estrategias, que van desde el clásico alquiler de cajas fuertes hasta la compra de cofres hogareños en combinación con servicios de alarmas.

Pero hay más. Como novedad, ahora muchos incluso empiezan a cambiar sus billetes verdes por "dólares digitales": criptomonedas que -a diferencia del bitcoin- tienen una cotización muy estable. Y que, por su naturaleza, no corren riesgo de ser robadas ni quedar en "corralitos".

¿Cómo funcionan y cuáles son los costos de cada uno de estos métodos para proteger los ahorros que están fuera de las cuentas bancarias? A continuación, caso por caso, una guía con todo lo que se necesita saber:

1. Cajas de seguridad bancarias

La opción más conocida y elegida son las cajas de seguridad bancarias, esos pequeños cofres blindados que están dentro de los tesoros de las sucursales y que los clientes pueden usar para guardar lo que deseen, pagando un alquiler.

Muchos las contratan por comodidad, ya que mandan a su caja de caja de ahorro los dólares que van comprando por home banking o en la Bolsa, un día van a retirarlos por ventanilla y pueden al instante dejarlos en su cofre dentro de la misma sucursal.

Para los ahorristas, el mayor atractivo es que el dinero no sólo queda a salvo de los ladrones, con custodia permanente, sino también de eventuales "corralitos" y fuera de la mirada del fisco.

El contenido de una caja de seguridad es privado (no se debe declarar) y sólo un juez puede ordenar su apertura. Además, quien contrata puede autorizarle el acceso a distintos familiares con copias de la llave.

El mayor problema de este sistema, en los últimos años, pasó a ser la dificultad de encontrar cajas libres. Primero, porque no todas las sucursales tienen cajas. Segundo, porque donde sí hay la disponibilidad es muy baja, en especial la de cajas chicas y medianas (las más accesibles). En muchos casos hay listas de espera. Se estima que los bancos, en todo el país, tienen unas 800 mil cajas de seguridad y que la gran mayoría está en uso.

Igualmente, buscando, es posible conseguir. Lo que suelen pedir las entidades es que quien contrata sea cliente y tenga una mínima antigüedad (por ejemplo, de un año). Además, mientras unas aceptan el alquiler y el pago por mes, otras exigen abonar al menos un trimestre, un semestre o un año enteros.

Las cajas de seguridad de los bancos suelen tener 40 a 60 cm de profundidad, y luego las tarifas varían función del alto y el largo. Las pequeñas (10x15x60 cm) hoy pueden alquilarse por entre $ 1.800 y $ 2.200 al mes; las medianas (20x30x60 cm) pueden ir de $ 2.500 a $ 5.000. Y las más grandes, superar los $ 10 mil, según relevó Clarín.

En el Banco Ciudad, por ejemplo, contaron que hoy están con un 80% de las cajas ocupadas. "Las sucursales del Microcentro porteño tienen la mayor demanda, pero aún hay disponibilidad. Y ahora con la pandemia, que la gente se mueve más por los barrios donde reside, tenemos menos disponibilidad en las sucursales barriales. Algo similar ocurre en la Ciudad de Córdoba, donde aún tenemos disponibilidad en pleno centro", explicaron a Clarín.

En esa entidad los pagos de las cajas son anuales​ y por adelantado, con tarifas de $ 23.993 a $ 27.551 finales para las más chicas, de $ 36.314 para las medianas y a partir de $ 49.124 para las más grandes.

2. Cajas de seguridad no bancarias

También hay empresas no bancarias que se especializan la construcción de edificios híper vigilados llenos de cajas para guardar valores, que ofrecen en alquiler.

El atractivo diferencial son medidas extra de seguridad (como la identificación biométrica), seguros con mayor cobertura, contrataciones más flexibles (mensuales y hasta por días u horas) y la chance de acceder a lo que se guarda en muy amplios horarios, incluso en fines de semana.

A cambio, los costos pueden ser algo más altos que los bancarios. Pero, igualmente, también en estos locales hay alta demanda y puede costar conseguir un cofre.

"Hoy tenemos sucursales al límite de su ocupación total (como la del Microcentro), otras en un 90% (la de Belgrano), y la de Pilar, que tambien ofrece cajas más grandes, demandada en un 80% al igual que la de Córdoba Capital", contó a Clarín Jorge Gatto, CEO de Hausler.

"Vamos a abrir tres nuevas sucursales en la primera mitad del año, y un total de 10 más en los próximos 12 meses. Convivirán algunas tradicionales con otras robotizadas", añadió. Esa firma hoy ofrece cofres chicos, de 10x15x60 cm, desde $ 2.500 al mes.

En el caso de Ingot, otra empresa del rubro que viene sumando 120 clientes nuevos por mes, las cajas de esa medida cuestan $ 2.121 mensuales al firmar un contrato anual ($ 25.458 en total).

Ellos tienen una nueva sucursal en el Centro porteño donde aún tienen disponibilidad en todos los tamaños; y están por abrir dos locales de acá a agosto -uno en Zona Norte y otro en una capital provincial- que darán atención 24 horas.

"Nuestro principal competidor es el 'colchón', y eso sólo tiene una justificación cultural y por la falta de conocimiento y conciencia en seguridad. El servicio es accesible para todos aquellos que tienen valores que guardar", comentó a Clarín Juan Piantoni, el CEO de Ingot.

3. Cajas fuertes hogareñas

Entre tener los ahorros simplemente "bajo el colchón" y llevarlos a una caja de seguridad -bancaria o no bancaria- hay una opción intermedia: guardarlos dentro del hogar​, pero en una caja fuerte.

En este caso, la efectividad del método dependerá de la resistencia del cofre que se pueda comprar y también del ingenio para instalarlo lo más oculto posible -en lugares inesperados- y fijarlo firmemente. Todo para que a los ladrones llevarse el botín no les resulte tan sencillo.

Actualmente, una caja fuerte chica básica reforzada y electrónica de 23x17x17 cm, con teclado numérico, se consigue a $ 3.500. Una similar pero mediana, de 31x20x20, puede salir $ 4.900. Y una más grande, de 38x33x31, se ofrece a $ 6.000.

4. Alarmas monitoreadas

Si una caja fuerte puede dificultar y demorar la tarea de los delincuentes, el complemento ideal puede ser un servicio de alarma monitoreada que, ante un intento de robo, llame de inmediato a la Policía.

Las empresas del rubro (como ADT, Prosegur o LoJack y otras) disponen de opciones y precios muy variados. Pero lo que siempre hay que prever es un costo inicial de instalación y luego pagos mensuales por el servicio de monitoreo y asistencia.

En el caso de Prosegur, incluso ofrece un servicio especial para proteger valores en hogares: una caja de seguridad monitoreada que se conecta a la alarma de la vivienda y alerta al cliente y a la Policía ante cualquier intento de robo.

¿Cuánto cuesta? En esta empresa, lo primero que se necesita para contratarlo es contar con el servicio de alarma monitoreada.

Para tener el básico, que incluye tres sensores (uno con cámara y dos sin), el kit inicial sale $ 31.827 y luego el abono es de $ 1.851 al mes. Para una cobertura más completa, el kit con tres detectores y una cámara monitoreada exige una inversión inicial de $ 57.958 para luego pagar un abono de $ 2.964 mensuales.

Con esto instalado, por la instalación del cofre especial se deben pagar $ 9.922 y el servicio de monitoreo le sumará cada mes al abono $ 423, precisaron en Prosegur.

"La caja -explicaron- permanece conectada aunque la alarma esté desactivada y, en caso de una entradera, se podrá colocar un código especial que dará aviso mediante una señal silenciosa a Prosegur. Además detecta intentos de sabotaje y la apertura y cierre de la puerta."

5. Cambiar los dólares por "criptodólares"

Finalmente, entre las opciones para proteger los dólares que hoy están en el "colchón", la más novedosa y sofisticada es una que vuelve innecesario gastar dinero en mantener billetes a salvo de los ladrones.

Es que la propuesta consiste, justamente, en dejar de guardar billetes. Se trata de comprar con ellos criptomonedas de cotización estable y conservarlas.

En otras palabras, cambiar dólares por "criptodólares": unos activos 100% digitales que quedan protegidos por contraseñas en una red global descentralizada basada en el sistema blockchain, y que pueden convertirse de nuevo a billetes en cualquier momento con una operación inversa a la inicial (una venta).

Comprar bitcoins, la criptomoneda más famosa, no sirve para este objetivo porque su cotización es muy fluctuante. Las que se utilizan son las llamadas "stablecoins" (criptomonedas estables), que se caracterizan por mantenerse siempre en paridad 1 a 1 con el dólar o con alguna otra moneda fuerte tradicional.

"Las stablecoins representan una gran alternativa que está creciendo entre los ahorristas, dado que brindan un resguardo ante la volatilidad de otros activos tradicionales y hasta del mismo bitcoin. También crece su uso para realizar transferencias o pagos internacionales, y esto se debe a que su precio no varía, a que su costo de transacción es bajo y a que pueden transferirse en minutos sin intervención de ninguna entidad financiera", contó a Clarín Guido Quaranta, cofundador y CEO de SeSocio.

Esa es una de las plataformas a través de las cuales, en la Argentina, hoy se puede abrir una "billetera cripto" para comprar stablecoins depositando pesos o dólares, tenerlos ahorrarlos todo el tiempo que se desee y luego venderlos para volver a obtener moneda tradicional. Otras "casas de cambio digitales" que admiten esta la operatoria son Ripio, Satoshi Tango, Bitso y Buenbit.

"Para invertir en stablecoins no hay montos mínimos ni se necesita ser un experto. Además, tenerlos en la cuenta no tiene un costo de mantenimiento. Sólo se paga una comisión al transaccionarlo o al venderlo para retirar los dólares", comentó Quaranta.

Una de las stablecoins más utilizadas es el DAI, una criptomoneda que siempre valió y valdrá lo mismo que un dólar estadounidense, porque así está programado el sistema que lo emite siempre con un respaldo en otros activos digitales.

Otra muy reconocida es el USD Coin (USDC) cuyos emisores son dos grandes compañías del sector (Coinbase y Circle) que garantizan que, por cada unidad que circula, existe un dólar real en una cuenta bancaria. Cuenta que es auditada permanentemente por distintos actores, entre ellos entidades financieras tradicionales.

Estas y otras stablecoins valen como dólares, pero no lo son. De ahí otro de sus atractivos: al comprarlas no se aplican los topes ni los recargos que sí rigen al comprar dólares verdaderos en cualquier banco en el marco del cepo cambiario.

Además, con esta inversión, los ahorros en dólares, en vez de mantenerse quietos e improductivos en una caja fuerte, pueden ser invertidos fácilmente para lograr ganancias en dólares.

A través de las "billeteras cripto" cualquier persona puede usar sus ahorros para comprar stablecoins en unos pocos minutos.

¿Cómo se hace? Primero hay que registrarse. Luego, ingresar los dólares o pesos que se van a invertir, lo que puede hacerse en general por transferencia desde una cuenta bancaria o una billetera virtual como Mercado Pago, y en algunos casos hasta con depósitos en efectivo. Cuando los fondos se acreditan, ya se pueden ser convertidos en DAI o USDC con unos pocos clics, al igual que como se compran los bitcoins y cualquier otra criptomoneda.


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